Queridos amigos!
La campaña 2026, primera de nuestro querido potrero de primos y amigos, a llegado a su fin.
¿Cuántos de nosotros hemos corrido por primera vez en una cancha de 11?
Las canchas, de tierra y y surco de cal, de tal modo mejoraban los corrales del recreo, que se nos antojaba el césped del monumental de Nuñez.
Hubo que aprender a sacar desde el lateral, luego de un primer partido en el que entregamos al equipo contrario todos los saques de banda.
Aprendimos que el viento pampeano es un enorme jugador desequilibrante, que tiene la cortesía ( por suerte) de jugar un tiempo para cada equipo.
Nos preocupó, por primera vez en la vida, la mirada de lince del juez de línea.
Que maravilloso ha sido caminar y correr la cancha viendo a los tuyos con la misma camiseta!
Se perdieron partidos.
Pero en ningún encuentro nos han ganado por más que por la mínima diferencia.
Ésto, para ser un debut, es muchísimo!
Los empates dieron razón de un equipo que quería, y a ratos lograba, estar a la altura.
Y los triunfos… inolvidables! fueron una fiesta de juego alegre y abrazos sinceros.
En el balance general, hemos hecho nosotros un gol de más, por encima de los recibidos. Muy digno.
El equipo puede y debe, tener el ánimo alto.

La última parte, no se puede negar, estuvo signada por la grave situación de Juan Gregorio, padre de tres jugadores y tío de la mayoría.
Aún así, la asistencia desde lejos de amigos que se sumaron con entusiasmo, habilidad ( algunos😉) y esfuerzo, permitió transitar los partidos sin problemas.
Ignoro como continuará la historia.
¿ Nos sumaremos nuevamente el año que viene?
¿Será cada dos?
¿Será demasiado difícil?
Tiempo al tiempo. Las puertas nos han dicho que están abiertas.
Y eso vale mucho!
Asique hoy ( 19 de septiembre) día de San Genaro, patrono del equipo ( también de Nápoles, asique quizá, este santo, habiendo visto jugar al Diego, entienda y quiera el fútbol…😉) quería mandarles un abrazo.
Decirles a jugadores y cuerpo técnico que guarden para siempre en el corazón y la retina, el paisaje pampeano, hecho cancha, donde un grupo de hombres tratan de hacer las cosas con arte y compañerismo.
A veces se logra.
A veces no.
A veces es una fiesta.
Otras toca morder los labios y mascar llanto.
Pero es un sitio al que siempre hay que querer volver.
A poner anécdotas en el recuerdo de personas que al fin son nuestros vecinos.
Pampeanos.
Argentinos.
Buena gente.
Con la que quizá un día toque defender cosas valiosas.
Codo a codo.
Pero por de pronto, hoy nos toca, junto a ellos, civilizar nuestro oeste.
Algo quizá más complicado de lo que creemos…

Agracemos a los organizadores.
Almudevar, Gonzales y Farcey.
A Marmiroli, incansable caminador de nuestra provincia, que se hace el mismo un eco del desierto en ámbitos más poblados, que no siempre tienen quien les cuente lo grande que es el oeste.
A Chacharramendi, donde un jugador, animó en pleno partido, a un debutante: » ¿ 15 años?, me haces acordar a mi debut pibe, no le aflojes que esto es lindo»
A Duval, compañeros de río, con un técnico siempre amable.
Con su cancha sombreada y con un césped logrado a base de esfuerzo.
A Puelches, con quienes jugamos el partido más severo, con un viento oeste helado, empeñado en trasladar no solo la pelota, sinó los jugadores y el surco de la línea hacia zonas más orientales.
Y sobre todo, a Cuchillo Co y La Reforma.
Los primeros, por ser quienes nos apadrinaron, y porque jamás desconocieron esta condición en todo el torneo.
Y los segundos, porque se ganaron en buena forma el cariño de este equipo.
Todos, el equipo y su gente.
Todos, queridos coprovincianos, deben saber que están entre los buenos recuerdos de estos habitantes del sur pampeano.
Aquí, contra el río, cuando pasen, habrá quien les cebe unos mates.
Y, sobre todo, se alegre de verlos llegar…
Un abrazo grande!
Juanito Garcia Gallardo, y todo el equipo de
San Genaro Potrero



